Sueño e hidratación
Rutinas de descanso y agua que acompañan al resto de tus hábitos

Beber agua de forma repartida es más fácil que intentar tomar mucha de golpe. Deja una botella a la vista, bebe un vaso al despertar y otro con cada comida. Las infusiones sin azúcar y las frutas con mucha agua, como la naranja o la sandía, también suman. Si pasas horas en un lugar con aire acondicionado o calefacción, procura tomar sorbos con más frecuencia. Observar el color de la orina y la sensación de sed te da pistas sencillas para ajustar tu consumo.
Para dormir mejor, intenta acostarte y levantarte a horas parecidas, cenar ligero un par de horas antes y dejar las pantallas lejos de la cama. Una habitación oscura y fresca facilita el descanso. Los adultos suelen necesitar entre siete y nueve horas, aunque cada persona es distinta. Si tienes problemas de sueño, sequedad ocular u otra molestia que dure, consulta con un profesional. Esta lectura es información general y no reemplaza un examen visual.
Detalles
- Anota qué alimentos ya comes cada semana
- Elige un solo hábito para empezar hoy
- Programa un recordatorio sencillo en tu celular